PSICÓLOGA SANITARIA
Desde que conocí el feminismo, se despertó en mí un compromiso profundo conmigo misma, con las mujeres y con la sociedad. Me mueve el deseo de comprender, nombrar y visibilizar las violencias que atraviesan la vida de las mujeres, desde el activismo cotidiano hasta la reflexión crítica y la acción dentro de mi profesión como psicóloga. Soy una persona curiosa, me gusta seguir aprendiendo los procesos que explican la violencia de género, la explotación sexual, las adicciones en mujeres…
Estudié Psicología en la Universidad de Salamanca y completé la carrera en la Universidad de Barcelona (2018-2022). Posteriormente, cursé el Máster en Estudios Interdisciplinares de Género, que amplió mi mirada sobre el impacto de las desigualdades estructurales en la vida de las mujeres. Paralelamente, me formé en el Máster de Prevención y tratamiento de las adicciones , ámbito que siempre me ha interesado y en el que observo una gran invisibilización tanto en el estudio como en el acompañamiento de mujeres que consumen sustancias, ya que sus realidades suelen quedar silenciadas bajo el peso del estigma.
Más adelante, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad Europea Miguel de Cervantes, donde me formé en terapias contextuales. Fue ahí donde conocí la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que se ha convertido en la base de mi trabajo. Me identifico con su enfoque no patologizante, su mirada funcional del comportamiento y su forma de aplicar la ciencia sin perder el sentido humano.
He trabajado en el tercer sector, en centros especializados en el tratamiento de adicciones y, sobre todo, acompañando a personas en situación de exclusión social. Para mí, la justicia social es un valor esencial y creo firmemente que cada persona merece ser vista en la complejidad de su contexto y que la intervención debe ser vista desde el acompañamiento.
Sigo formándome de manera continua, porque me apasiona seguir aprendiendo y mejorando en mi profesión. Mi forma de trabajar se sostiene en la escucha activa, el análisis funcional, el respeto al contexto de cada persona y un enfoque feminista que atraviesa todo lo que hago. Creo en el vínculo terapéutico como un espacio de seguridad y acompañamiento donde podemos construir otras formas de relacionarnos con nosotras mismas y nuestras emociones y pensamientos.
Para mí, la psicología es una herramienta de cambio que ayuda a las personas a vivir según lo que realmente valoran, aprendiendo a gestionar el dolor sin que este dirija su camino.